La CostaLa Costa Sostenible

BASURA

Cuando uno hace un paseo por la playa, puede observar muchas cosas: gaviotas, caracoles, tal vez almejas, tamariscos, insectos…y basura. Mucha basura. Basura por todos lados. Basura producto de los supuestos trabajos de embellecimiento de las costaneras o gaviones que se termina acumulando en escombros, basura que deja la gente que parece que hasta hoy no entiende que se la tiene que llevar si no tiene dónde ponerla, basura arrastrada de las calles por la malísima gestión de residuos urbanos que tiene nuestro partido, basura que sale de los casi inexistentes cestos que pone el municipio en la playa o en la costanera embellecida, basura que existe por no poner a andar ordenanzas o leyes ya existentes y más basura. 

Basura por todos lados. 

Tacho sin fondo en Mar del Tuyú. Diciembre 2020.

A principio de 2020 varias agrupaciones y ONGs participaron del Censo de Basura Costero de la Provincia de Buenos Aires junto a la Fundación Vida Silvestre. Los resultados, como es de imaginar, fueron preocupantes: poco más del 82% de la basura encontrada fueron plásticos; de esos casi 82%, 27,3% eran colillas de cigarrillo, 26.6% fragmentos de plásticos, 8,6% telgopor, 8,1% envoltorios plásticos, 6,2% botellas plásticas y otros 6,2% de tapitas plásticas.  El resto eran papeles, metales, vidrios y cartones. 

Lo que nos llama la atención es que los 82% de plásticos son absolutamente evitables mediante una buena gestión municipal (y aquí la problemática no solo se refiere a La Costa ya que fue un censo realizado en varios municipios costeros). 

Fuente: Vida Silvestre.

En nuestro partido, la pandemia sirvió y continúa sirviendo para justificar lo injustificable: el no accionar de quienes deben trabajar para evitar esto. La temporada ha comenzado y se han plantado frutales en Costa del Este… ¿pero tachos de basura en la playa? Poquísimos, pequeños y, por lo menos en Mar del Tuyú, ¡no tienen fondo! Porque… la pandemia. 

Colocar cartelería intentando educar a la gente (que de por sí no cuida) tampoco se hizo porque… pandemia (pero las agrupaciones que trabajan a pulmón consiguen hacer carteles con una chapa y gotas de pintura para ponerlos donde el municipio no coloca). 

Poner redes de contención en los desagües que dan a la playa para evitar que la basura sea arrastrada hacia el mar tampoco se puede hacer todavía porque… pandemia. Y porque ya hay un plan para hacer algo al respecto… algún día. Mientras, vecinos y activistas ya han colocado redes en la Lucila por cuenta propia. Tan difícil no era.

Gestionar la separación de residuos poniendo puntos de reciclaje parece un sueño lejano porque… pandemia. Sin embargo, nuevamente son los vecinos y organizaciones que consiguieron hacer tachos, poner puntos de colecta (y tenerlos quitados por las autoridades increíblemente) y hacerse cargo de su traslado y destino final. Qué complicado, ¿no? Y sin recursos. 

Ordenanzas en las que se prohibe el plástico de un solo uso y la entrega de bolsas plásticas por parte de los comercios ya existen. Así como las multas a quienes no tienen tachos en las puertas de sus casas. Es que me imagino que… pandemia y por eso seguimos como seguimos. 

Hablamos de la responsabilidad ciudadana en la columna pasada y continúo insistiendo que esto no es solo una cuestión municipal, provincial o nacional. Nuestra parte en que el próximo censo no nos dé 82,3% de plásticos en la playa también depende de nosotros. No tirar colillas en la playa, llevarnos nuestra basura (ni siquiera dejarla en los tacho que ya sabemos, son recolectados cada muerte de obispo o no son recolectados en tiempo suficiente), evitar los plásticos de un solo uso (llevate tu botellita, llévate tu agua), si se te rompe el baldecito de tu hijo o la tabla de telgopor, tiralo donde corresponde, no dejes en la playa los restos y así por delante. 

No sabemos cuándo el municipio va a dignarse a hacer las cosas bien. Mientras tanto, recordemos que la desidia de unos no puede significar la desidia de muchos. Además de cambiar nuestras formas de ver la playa como un lugar que debemos usar pero no cuidar, hay que entender que no podemos solo esperar que algún día algún gobierno se decida a actuar como corresponde en cuestiones ambientales. 

Para eso estamos nosotros. Para cuidar. Y para exigir. Exijamos un Partido de la Costa sostenible. O no nos queda mucho tiempo como espacio turístico.

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