Cadena TricolorChacarita Juniors

Dep. Maipú 1 – Chacarita 2: Hay que saber sufrir

El comentario de Jonatan Gramuglia del triunfo en Mendoza

El sol de la tarde que pega en los ojos no molesta, el fresco que se levanta cuando ya no calienta febo no es horrible, esperar el bondi para volver a casa o tener que cerrar la jornada laboral hoy no es una carga porque ganó Chacarita.

Si, tuvimos que sufrir más de la cuenta, pero al final los tres puntos y la tranquilidad para trabajar en la semana se vienen para San Martín.

La calma que antecede al huracán

El primer tiempo para el funebrero comenzó jodido, porque el local presionaba en la salida y recuperaba rápido la pelota. Las espaldas de Silcan era el lugar dónde el elenco mendocino encontraba libertad para atacar y, para peor, los rebotes favorecían siempre a los de blanco.

La carta ofensiva que manejaba el tricolor de San Martín era el pelotazo largo para que tanto Baiardino como Fergonzi traten de aguantar, de espaldas al arco, la salida del equipo. Fueron 20 minutos de ida y vuelta pero sin complicar a los arqueros

De esta manera, llegar al gol se convertía en una utopía pese a atacar con dos delanteros

Una vez jugados los primeros 25 minutos, Chacarita se animó a cruzar la mitad de cancha con la pelota pero faltaba la conexión entre mediocampistas y delanteros. Algo que se repite a lo largo de cada partido. Pero sobre los 32, Gonzalo Groba, quien ocupó ese rol, frenó con la suela el balón para hacer que su marcador siga de largo y habilitó a Fergonzi de cara a Bolado para que el 9 defina tras la salida del arquero. 1-0, en la primera de peligro neto.

En Mundo Chacarita decíamos que tras el saque del medio, lo peor que podía hacer el equipo era meterse atrás y fue eso lo que terminó ocurriendo porque el primer avance del local terminó con un tiro de esquina y posterior cabezazo a quemarropa del central mendocino que hizo que Trípodi sacara a relucir sus reflejos para tapar lo que era el empate.

Pero, atento a esto que marcamos, el propio Groba volvió a tomar la pelota y consiguió, casi sobre el final de la primera mitad, un tiro libre. El centro del 10 llegó a la puerta del área chica e Ibáñez se anticipó a su marcador y tras el pique definió de cara al arquero.
2-0, en la segunda jugada clara de gol. Con un rival con muchas falencias defensivas y que, más allá de aquella intervención del arquero, no generó peligro neto.

Demasiada tranquilidad

Así como el título, pensábamos durante la transmisión en Mundo Chacarita que el funebrero había transcurrido el buen momento del primer tiempo con mucha tranquilidad y que por nada del mundo debía retrasarse en el terreno porque el partido estaba más para el tercero que para el descuento local.
Pero, como siempre, Chacarita te hace sufrir hasta en un partido sin grandes complicaciones. El equipo comenzó a retrasarse en el andar del segundo tiempo, de manera indiscriminada, a tal punto de estar a los 20 del complemento con dos líneas de cuatro pegadas casi al borde del área grande.

Aún con esta ventaja otorgada, Maipú no logró dañar el arco hasta los 25 donde, en un centro anunciado, Nico Chávez metió la mano dentro del área y le regaló un penal que se convertiría en el descuento tras la definición del delantero rival. Ahora, si con dos goles de ventaja Chacarita se retrasó, imagínense con uno solo.

Ajustar la defensa. Los cambios de Aldirico así lo propusieron pese a que el fondo local marcaba 2 vs 2 y se equivocaba seguido en la salida. Alguien que no aprovechó su oportunidad fue Matías Gallegos, o como le dicen algunos en las redes “el asintomático del gol”, que tuvo un mano a mano clarísimo ante Bolado y la picó con tal sutileza que le dio tiempo al defensor rival para llegar a la pelota antes de que cruce la línea de cal.

Sobre el final del partido, Enzo Hoyos se metió por derecha, encaró al 2 local dentro del área que, ante la rapidez del surgido en la cantera, optó por cruzarle el brazo ante la mirada del árbitro que decidió no cobrar el claro penal.

Triunfo funebrero que sirve para comenzar esta etapa con cierta tranquilidad, que da confianza para trabajar en la semana y que reafirma, como dice el polaco, que primero hay que saber sufrir.

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